Antes de aceptar una colaboración conviene saber qué pedimos, cuánto tarda cada fase y dónde están los límites del trabajo académico. Esta página resume el recorrido habitual: desde la primera consulta hasta la entrega del material documentado, con las restricciones legales y de fuentes que aplicamos en todos los casos.
Cada solicitud que llega al centro sigue un recorrido fijo, pensado para que el resultado sea verificable y no una simple opinión. El proceso se adapta al tipo de material disponible, pero los pasos no cambian: sin ellos, cualquier conclusión sobre una estructura criminal quedaría sin respaldo documental.
Se concreta qué se quiere analizar: una red societaria, una cronología de hechos o un flujo financiero. Aquí se descartan encargos que buscan instrucciones operativas, porque el centro trabaja solo con material publicado o cedido legalmente.
Se inventarían registros mercantiles, hemerotecas, resoluciones judiciales publicadas y bases de datos abiertas. Si falta documentación clave, se indica antes de continuar en lugar de rellenar huecos con suposiciones.
Cada dato se contrasta con al menos dos fuentes independientes. Los vacíos temporales o las contradicciones entre versiones policiales y periodísticas se registran como tales, sin forzar una lectura única.
El resultado se entrega como documento estructurado: metodología, fuentes citadas, cronología y límites del análisis. No incluye recomendaciones operativas ni nombres de personas no imputadas en resoluciones públicas.
Los plazos dependen del volumen documental y de la disponibilidad de registros. Un encargo con hemeroteca local suele resolverse antes que uno que exige reconstruir cadenas societarias con escrituras dispersas. Para conocer el formato de trabajo y las condiciones generales, puedes revisar la página de modalidades de encargo o escribir directamente desde contacto.
Cada colaboración sigue una secuencia fija de trabajo. No es un trámite administrativo: es la forma de garantizar que las fuentes se citan correctamente, que los plazos son realistas y que nadie confunde un análisis académico con una investigación policial en curso.
Fase 01
Contacto inicial
La primera conversación sirve para delimitar el tema y descartar encargos que no encajan con nuestra línea editorial. Se pregunta por el objeto de estudio, el marco temporal y si existe documentación previa. Si el caso está bajo secreto de sumario o afecta a personas identificables, se rechaza.
Fase 02
Revisión de fuentes
Antes de aceptar el encargo comprobamos qué registros públicos, hemerotecas y publicaciones académicas están disponibles. Este paso suele durar entre una y tres semanas y a veces termina con una recomendación de no continuar: si la base documental es demasiado débil, el resultado no sería defendible.
Fase 03
Plan de trabajo
Se acuerda un calendario con hitos concretos: entrega de la cronología, primer borrador del informe, revisión cruzada y versión final. Cada hito incluye qué se entrega y qué se espera del colaborador. Los cambios de alcance a mitad de proyecto se documentan por escrito.
Fase 04
Verificación y cierre
Toda afirmación se contrasta con al menos dos fuentes independientes. El informe final distingue hechos confirmados, indicios y lagunas. Se entrega junto a un anexo de fuentes y una nota metodológica que explica qué no se ha podido verificar y por qué.
Los plazos habituales van de seis a doce semanas según la complejidad documental. No trabajamos con casos abiertos ni con material reservado, y no elaboramos informes que puedan interpretarse como instrucciones operativas.